¿Alguna vez han pensado en el fin del mundo? Claro, todos imaginamos a Will Smith salvando a la humanidad o a nosotros mismos luchando elegantemente contra zombies. Pero, seamos honestos, hay una amenaza mucho más peliaguda y con cuatro patas que nadie está tomando en serio: los cerdos. Sí, esos mismos animalitos que nos dan el bacon. Resulta que si la civilización se derrumba, no vamos a tener que preocuparnos por la película de 2007 Wild Hogs con Tim Allen y John Travolta —a menos que nos ataquen con la mediocridad cinematográfica, lo cual es una muerte distinta—. El peligro real es que esos 75 millones de cerdos en EE. UU. van a decidir que ya no son nuestros amigos del desayuno.
Y no, no es porque vayan a sufrir una sobredosis de cocaína —pobre William H. Macy y Martin Lawrence, siempre olvidados en estos escenarios—. Es porque, básicamente, vamos a tener un problema de jabalíes gigantes y muy enfadados. Así que, antes de que empaques tu mochila de supervivencia, sentémonos a hablar de por qué el apocalipsis va a oler a granja y por qué probablemente perderemos la pelea contra unos animales que comen maíz y sueños.
El Tema Es
La transformación de Dr. Jekyll a Mr. Hyde Escuché este dato y me costó dormir: si sueltas un cerdo doméstico en la naturaleza, en cuestión de semanas se vuelve “feral”. No es solo que deje de ser amigable; es que le crecen colmillos, el pelo se vuelve áspero y el hocico se endurece. Es como si tu vecino amable, de repente, decidiera ir al gimnasio, tomar esteroides y empezar una banda de rock heavy metal. Básicamente, cualquier cerdo que hoy está en una granja, mañana será una máquina de matar con patas.
El festín de los cocodrilos Uno pensaría que la naturaleza se encargaría del problema, y en parte tiene razón. En Australia, los cocodrilitos de agua salada pasaron de estar en peligro de extinción a tener una población de más de 100,000 gracias a los cerdos salvajes. Es el ciclo de la vida: los cerdos se reproducen como locos y los cocodrilos hacen un buffet. Ojalá tuviéramos ese equilibrio natural en todos lados, pero algo me dice que en mi ciudad el único depredador va a ser el hambre.
El problema del sabor “a sudor” Hablando de comer, aquí hay una advertencia importante: el “boar taint”. No, no estoy hablando de la anatomía del animal, soy un caballero. Me refiero al sabor de la carne. Los jabalíes adultos tienen tantos niveles de testosterona que su carne sabe a sudor y, bueno, a cosas que no deberían entrar en una boca humana. Así que, en el apocalipsis, no todo va a ser MasterChef. A veces, solo tendrás que cerrar los ojos y masticar mientras piensas en la nutrición.
El dilema de los 30-50 jabalíes Seguro recuerdan ese meme de la gente rural preguntando cómo matar a 30-50 jabalíes que entran en su jardín en minutos. La respuesta es obvia: un cargador de capacidad estándar. Y no es que seamos paranoicos, es que estas bestias son tanques con pezuñas. Dicen que pueden sobrevivir a un tiro en el corazón por un rato porque “están construidos diferente”. La verdad es que mucha gente simplemente falla el tiro y les da en el intestino, pero prefiero creer la versión de que son inmortales.
La milicia de mi bisabuelo Esto suena a leyenda urbana, pero mi bisabuelo organizó literalmente una milicia en California para pelear contra manadas de cerdos que invadían pueblos. Hicieron una montaña de basura como cebo y cuando los cerdos llegaron, fue el Día D. Tomen nota, Australia; así es como se hace. No como con las emús, donde perdieron una guerra contra aves que no pueden volar usando ametralladoras. Eso, amigos, es un problema de habilidad.
Gorila contra 100 hombres La gente subestima a los humanos. Sí, un jabalí grande puede derribar a un linebacker de la NFL, pero nosotros tenemos algo mejor que fuerza bruta: cerebro y la capacidad de hacer trampas. Europa casi los extingue hace siglos con palos con pinchos y agujeros en el suelo. No necesitamos peleas 1v1 en un octógono; somos la plaga más exitosa del planeta. Si nos organizamos, hasta un gato doméstico gordo podría parecer un depredador si lo usamos como señuelo.
El factor humano “feral” Me quedo pensando: si los cerdos se vuelven salvajes y agresivos al volver a la naturaleza, ¿qué pasa con nosotros? Probablemente nos volvemos peor. Ya saben, ese tipo que le grita al cajero del supermercado. En el apocalipsis, a ese tipo lo llamaremos “Will”. Porque Will ya no tiene normas. Will es peligroso.
El Cierre
Al final del día, quizás deberíamos preocuparnos menos por los supercerdos y más por encontrar agua potable o no morir de una infección en el dedo del pie. Pero hey, al menos tendremos historias increíbles para contar —o nadie para contarlas—, lo cual es irónicamente optimista.
