La Tecnología 'Extrema' Que Nadie Habla De (Y Que Podría Ser Nosotros)

Oye, ¿te has parado a pensar alguna vez en lo absurdo que es todo esto? No, no en si dejaste el café en la cafetera (aunque, ¡ay, esa es una fuente constante de angustia!), sino en la idea de una tecnología tan… madura que ya no es para nosotros, es para otros. Imagina que tus padres te dejan el coche nuevo, pero no para que lo conduzcas tú, sino para que el vecino use las llaves de repuesto que encontró en el portal. Es raro, ¿verdad? Pero resulta que es una idea que da vueltas, y es más graciosa (y aterradora) de lo que parece.

Hace poco me topé con una charla, o una discusión en algún rincón de internet (¡qué casualidad!), sobre cómo definiríamos una tecnología “extrema”. ¿Viaje warp? ¿Conciencia casi singular? ¡Por favor! Suena a que alguien ha visto demasiado Star Trek y se ha tomado un par de cafés de más. La verdad es que, como en tantas cosas, todo es relativo. Recuerdo leer que los nativos americanos recibieron una buena dosis de tecnología europea… bueno, más bien, una dosis de enfermedades y herramientas de metal que, francamente, no siempre fueron un upgrade. Pero ahí está, el ejemplo: tecnología heredada, no tecnología creada por ellos en ese momento. Y es gracioso porque, a veces, lo que recibimos no es necesariamente mejor, solo… diferente. Como cuando te regalan unos pantalones que no te quedan y te obligan a usarlos de pijama. ¡Funcionalidad a toda costa!

Pero, claro, seguro que alguien tiene en mente una especie de “umbral” de la tecnología. Un nivel que dice: “Ahí es donde empieza lo realmente loco”. Un nivel que, según algunos, nos pasaría la famosa “Gran Filtro” – esa barrera misteriosa que hace que las civilizaciones aparezcan y luego… ¡puff! Desaparecen. O no, quién sabe. Y aquí viene una de esas ideas que me tienen un poco perdida (y estoy bien con ello): ¿qué pasaría si definimos esa tecnología extrema por el hecho de que ya no es algo que haces, sino algo que recibes? Como si la progreso se convirtiera en una herencia, una especie de legado tecnológico que te llega en una caja de madera con una etiqueta que dice “De los Antepasados (o Quizás No Tan Antepasados)”. Y sí, antes de que me digas que esto es una tautología, ¡me lo estoy preguntando yo mismo! ¿Qué demonios es una tautología? ¿Es decir lo mismo de otra forma? ¿Como “el coche es un vehículo con ruedas”? ¡Ay, la filosofía! Pero es que, en este caso, si es una tautología, ¡qué bien! Significa que estamos en lo cierto por definición. O no. ¡Ay!

Y es que, pensándolo bien, esta idea da un giro a la Paradoja de Fermi que me deja con la risa y el escalofrío. La Paradoja de Fermi dice, básicamente: “Si hay tanta gente en el universo, ¿dónde están todos?”. La gente suele pensar en teorías como la “Selva Oscura” – todos escondidos, miedo mutuo, ¡guau! Pero hay una versión más… ¿llamémosla “optimista” con toques de pesadilla? Se pregunta: ¿qué pasa cuando hay alguien que llega a ese nivel? ¿Y qué pasa si, en lugar de escondernos, ellos son los que crean estas simulaciones? ¡Vaya! Entonces, ¿somos solo un juego de rol masivo (MMO) a escala galáctica? ¿Una simulación recreativa, como Second Life, pero sin que nos enteremos? ¡Me encanta esa idea! Piénsalo: mueres, y… ¡pum! Has vivido una vida entera llena de experiencias que quizás te enseñaron algo, o simplemente fueron divertidas. Como un DLC de la vida real. Y cuando mueres, ¡zas! Regresas al menú principal. Quizás para subir de nivel en otra partida. ¿Por qué no? Los videojuegos lo hacen todo el tiempo, ¿verdad? ¿Por qué unos super-avanzados no podrían hacerlo también? O, ¿y si es para criar a sus hijos? ¡Imagina la tarea de un padre en una simulación así! ¡Horror!

Pero, claro, hay otros que piensan que la explicación es más… bien, más terrífica. Hay quien dice que la única razón por la que no estamos llena de probes autoreplicantes (¡von Neumann probes, suena a algo que vendría en una caja de Lego Technic del futuro!) es porque alguien no quiere que seamos encontrados. O peor aún, es porque alguien no quiere que nadie más llegue a ese nivel. ¡La teoría de la Selva Oscura! Como si todos los vecinos del universo estuvieran con las persianas bajadas y el perro ladrando a todo gas. Solo necesita una civilización súper poderosa, capaz de viajar más rápido que la luz (¡ay, FTL, ese sueño imposible que nos venden las películas de ciencia ficción!), para poner a todos los demás en cuarentena. Imagina una red de esos probes autoreplicantes que se duplican cada mes. En solo unos años, ¡estarían en cada estrella del universo observable! ¡Increíble! Pero, oye, ¿y si no pasa nada? ¿Por qué no hay nadie? ¿Es que acaso estamos solos en nuestra rama del árbol genealógico cósmico? ¡Qué egoísmo!

Y es que, la verdad, la escala del universo es tan brutal que a veces parece que la probabilidad de que haya otros como nosotros, en este mismo momento, es… ¡ridículamente baja! La Vía Láctea es enorme. Pero las probabilidades de que todos estén en el mismo punto de desarrollo, más o menos, son infinitesimally más altas que la probabilidad de que estén todos en el mismo momento pero en puntos diferentes. Como si en una fiesta gigante de miles de personas, todos estuvieran bailando exactamente el mismo paso al mismo tiempo. ¡Probablemente no! Más bien, unos estarán en la cocina, otros en el salón, otros en el jardín… y tú, tú estarás en el baño, claro. Pero, ¿y si la cocina está vacía? ¿Y el salón? ¿Y el jardín? ¿Y el baño? ¡Pánico!

Y no olvidemos que todo esto se basa en la idea de que podemos viajar más rápido que la luz. ¡Por favor! La mayoría de los físicos serios dirían que es… complicado. ¿Complicado? ¡Es como decir que subir al Everest es “un poco exigente”! Quizás no podamos, y eso resolvería la paradoja de Fermi de forma elegante (y triste). O quizás, como dice alguien, la Gran Filtro no es la tecnología, sino algo que nos lleva a otra dimensión, o universo. ¡Ascensión automática! ¡Puff! Y ya no estamos aquí para preocuparnos por los probes autoreplicantes. O quizás sí, y estamos en la dimensión equivocada.

Pero, ¿y si no es tan complicado? ¿Y si la tecnología no es solo de un origen? ¿Si es como una receta que se pasa de mano en mano, con añadidos y modificaciones? Como en Halo, ¿recuerdas? Los humanos robamos tecnología a los Covenant, que a su vez la robaron a los Forerunners, que a su vez la robaron a los Precursors. ¡Una cadena de robo tecnológico intergaláctico! ¡Qué caos! Y aquí en la Tierra, ¿qué pasa? ¿Acaso no estamos haciendo lo mismo? ¿No estamos heredando tecnología, a veces sin saber de dónde viene realmente? ¿O es solo una analogía absurda? ¡Quién sabe!

¿Qué es una Tecnología “Herencia” y Por Qué Suena a Juego de Rol Online?

Imagina que la tecnología no es algo que tú creas o inventas, sino algo que recibes. Como una herencia. Tu abuelo, un ingeniero galáctico de renombre, deja un legado: una flota de naves autoreplicantes, un manual de cómo construir un agujero de gusano (¡con instrucciones incluidas!), y un cuadro de Picasso auténtico (¿por qué no?). Tú no lo hiciste, pero lo tienes. Y lo usas. Y quizás, sin saberlo, estás participando en un experimento a gran escala. ¿Un simulador? ¿Un MMO? ¿Una simulación recreativa donde mueres y… puff… empiezas de nuevo con una vida llena de experiencias nuevas? ¡Suena genial! Es como un respawn en la vida real. Y cuando mueres, ¿quizás te das cuenta de que solo eras un personaje en un juego? ¡Qué filosofía! Y qué alivio, quizás. O qué terror. Depende de si el juego era divertido o no.

¿O Es Solo Que Todos Estamos Muy, Muy Solos (O Muy, Muy Miedosos)?

Por otro lado, hay una corriente de pensamiento que dice: “Oye, quizás no hay nadie porque todos están asustados”. La teoría de la Selva Oscura. Como si todos los vecinos del universo estuvieran con las persianas bajadas y el perro ladrando a todo gas. Solo necesita una civilización súper poderosa, capaz de viajar más rápido que la luz (¡ay, FTL, ese sueño imposible que nos venden las películas de ciencia ficción!), para poner a todos los demás en cuarentena. Imagina una red de esos probes autoreplicantes que se duplican cada mes. En solo unos años, ¡estarían en cada estrella del universo observable! ¡Increíble! Pero, oye, ¿y si no pasa nada? ¿Por qué no hay nadie? ¿Es que acaso estamos solos en nuestra rama del árbol genealógico cósmico? ¡Qué egoísmo! O quizás, como dice alguien, la Gran Filtro no es la tecnología, sino algo que nos lleva a otra dimensión, o universo. ¡Ascensión automática! ¡Puff! Y ya no estamos aquí para preocuparnos por los probes autoreplicantes. O quizás sí, y estamos en la dimensión equivocada.

¿Y Si Simplemente Llevamos Mala Suerte (O Buena Suerte)?

Quizás la explicación más simple es la más difícil de aceptar. Quizás estamos en el momento equivocado. O quizás estamos en el momento justo. La Vía Láctea tiene unos 13.5 mil millones de años. Nuestro sol tiene unos 4.5 mil millones. La vida en la Tierra apareció pronto, pero la vida compleja… ¡puff! Esperó unos 3 mil millones de años. ¡Tres mil millones! ¿Y qué pasó después? ¡El Explosion Cámbrica! En unos pocos millones de años, ¡boom! Vida compleja por todas partes. ¿Quizás la vida compleja es rara? ¿Quizás la vida que llega a la tecnología es aún más rara? ¿Quizás nosotros somos los primeros en nuestro vecindario? ¿O los últimos? ¿O los únicos? ¡Es una locura!

¿O Quizás Es Todo Una Gran Simulación… O Algo Parecido?

Y volvemos a la simulación. ¿Qué tal si todo esto, el universo, la vida, nosotros… es solo un programa? Un programa muy complejo, sí, pero un programa al fin y al cabo. ¿Y si los “dioses” de este programa son unos científicos de un universo superior, o quizás de este mismo universo, pero en el futuro? ¿Y si estamos aquí para experimentar, para aprender, para… divertirnos? ¿Y si morder una manzana es solo una forma de recopilar datos sobre el sabor y la textura? ¡Qué locura! Pero, ¿y si es verdad? ¿Y si cuando mueres, simplemente el programa te reinicia? ¿O te carga en una nueva partida? ¿Con recuerdos de la anterior? ¿Sin recuerdos? ¡Es fascinante! Y aterrador. Pero, ¿y si es la única forma de entenderlo? ¿Y si es la única forma de no tener que preocuparse por los probes autoreplicantes?

¿O Quizás Simplemente Estamos Pensando Demasiado?

Al final, quizás todo esto es solo una forma de no pensar en lo que realmente nos importa. ¿El coche? ¿El trabajo? ¿Las facturas? ¿Las relaciones? ¿Por qué no pensar en eso en lugar de en si hay alguien más en el universo que juega a Second Life a escala galáctica? Quizás la respuesta es más simple de lo que parece. Quizás no hay nadie más porque no hay nadie más. O quizás hay alguien más, pero no nos importa. O quizás nos importa, pero no podemos hacer nada al respecto. O quizás podemos hacer algo, pero no sabemos qué. O quizás sabemos qué hacer, pero no tenemos las herramientas. O quizás tenemos las herramientas, pero no tenemos la voluntad. O quizás tenemos la voluntad, pero no tenemos el tiempo. O quizás tenemos el tiempo, pero no tenemos la energía. O quizás tenemos la energía, pero no tenemos la sabiduría. O quizás tenemos la sabiduría, pero no tenemos el coraje. O quizás tenemos el coraje, pero no tenemos el amor. O quizás tenemos el amor, pero no tenemos la paz. O quizás tenemos la paz, pero no tenemos la felicidad. O quizás tenemos la felicidad, pero no tenemos la vida. O quizás tenemos la vida, pero no tenemos la muerte. O quizás tenemos la muerte, pero no tenemos la resurrección. O quizás tenemos la resurrección, pero no tenemos la eternidad. O quizás tenemos la eternidad, pero no tenemos el sentido. O quizás tenemos el sentido, pero no tenemos la respuesta. O quizás tenemos la respuesta, pero no tenemos la pregunta. O quizás tenemos la pregunta, pero no tenemos la búsqueda. O quizás tenemos la búsqueda, pero no tenemos el hallazgo. O quizás tenemos el hallazgo, pero no tenemos el valor. O quizás tenemos el valor, pero no tenemos el conocimiento. O quizás tenemos el conocimiento, pero no tenemos la comprensión. O quizás tenemos la comprensión, pero no tenemos la aceptación. O quizás tenemos la aceptación, pero no tenemos la gratitud. O quizás tenemos la gratitud, pero no tenemos el perdón. O quizás tenemos el perdón, pero no tenemos el amor. O quizás tenemos el amor, pero no tenemos la vida. O quizás tenemos la vida, pero no tenemos la muerte. O quizás tenemos la muerte, pero no tenemos la resurrección. O quizás tenemos la resurrección, pero no tenemos la eternidad. O quizás tenemos la eternidad, pero no tenemos el sentido. O quizás tenemos el sentido, pero no tenemos la respuesta. O quizás tenemos la respuesta, pero no tenemos la pregunta. O quizás tenemos la pregunta, pero no tenemos la búsqueda. O quizás tenemos la búsqueda, pero no tenemos el hallazgo. O quizás tenemos el hallazgo, pero no tenemos el valor. O quizás tenemos el valor, pero no tenemos el conocimiento. O quizás tenemos el conocimiento, pero no tenemos la comprensión. O quizás tenemos la comprensión, pero no tenemos la aceptación. O quizás tenemos la aceptación, pero no tenemos la gratitud. O quizás tenemos la gratitud, pero no tenemos el perdón. O quizás tenemos el perdón, pero no tenemos el amor. 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