El otro día, mientras intentaba decidir si valía la pena pagar $7.80 por un Arnold Palmer (¿sí, ese brebaje de té y limonada?), me crucé con la última gran idea para solucionar todos nuestros problemas: subir el mínimo a $30 la hora. Claro, ¿por qué no? Si la gente está dispuesta a pagar precios de locos por refrescos, ¿por qué no pagar lo mismo a quien los sirve? ¿O quizás a quien limpia los baños después de la gente que se los toma?
¿Alguien más se siente un poco… ¿cansado? de esta conversación? Parece que cada pocas décadas, alguien descubre que la gente necesita comer y decide que la solución es subir el precio de todo. ¡Brillante!
Seamos Honestos
El “Modesto” Aumento que se Va de Vacaciones Subir el mínimo a $17 la hora, dicen, es más que duplicarlo. ¿Modesto? ¿Es que acaso vivimos en un mundo donde “modesto” significa “te arruina”? Porque si tuviéramos que llamar modesto a algo, sería el sueldo de un CEO que se reduce su salario base de $1.18M a $885,000 mientras su compensación total sube a $12M. ¡Qué sacrificio! ¡Qué generosidad! Es como si yo me redujera mi sueldo de $30,000 a $25,000 y luego me comprara un Ferrari con las bonificaciones. La ironía es tan espesa que se puede cortar con un cuchillo, pero claro, ¿quién se preocupa por la ironía cuando hay un cheque grande por ahí?
La Opción Pública y el Síndrome de la Cama de Colchón Hablar de una “opción pública” para la salud es como hablar de una “opción pública” para el aire. ¿Alguien se niega al aire? Pues parece que sí, porque si los empleadores no tuvieran que pagar la salud, la gente se movería como pez por el mercado laboral. ¿Y qué pasaría después? Pues que los empleados no se quedarían atrapados en trabajos de mierda solo por el seguro médico. ¡Imagínate! La gente cambiando de trabajo porque le pagan mal, no porque le va a dar un infarto si se va. Es una revolución silenciosa, y a los jefes no les gusta el silencio.
La Paradoja del CEO: ¿Cuánto es Demasiado? ¿Alguien realmente cree que poner un techo a los salarios de los CEOs va a funcionar? ¿O que lo único que ocurrirá es que pasarán de ganar $10M en salario a ganar $100K en salario y $10M en bonos? ¿Es que acaso somos tan ingenuos? La última vez que vi a alguien intentando controlar los salarios de los CEOs, terminaron con un sistema donde los CEOs se pagaban con acciones que valían más que el salario. ¡Eso sí es una forma inteligente de evadir un techo salarial! Es como intentar poner un techo a la cantidad de pasteles que puedes comer y luego comerlos todo de postre.
El Sueño Americano: Vivir Cerca del Trabajo ¿Quién no quiere vivir cerca del trabajo? ¿O mejor dicho, ¿quién puede permitirlo? Si el tipo que te da las vitaminas en CVS no puede vivir cerca de la farmacia, algo está mal. Y no, no se arregla con un aumento del mínimo, se arregla construyendo más casas. O, ¿quizás? subiendo los impuestos a las segundas residencias. ¿O quizás? recognizing que si todos quieren vivir cerca del trabajo, tal vez deberíamos repensar dónde ponemos los trabajos. Pero claro, eso requiere pensamiento, y nadie quiere pensar cuando se puede gritar “¡suba el mínimo!”
El Robot que Te Sirve la Hamburguesa ¿Alguien se sorprende que con un mínimo de $30 la hora, las hamburguesas cuesten $20? ¿O que los robots empiecen a tomar el trabajo de los humanos? Porque si las máquinas pueden hacer el trabajo por menos, ¿por qué no hacerlo? Es la lógica capitalista pura y dura. La gente dice que esto es malo, pero ¿es malo? ¿O es simplemente la evolución? ¿O tal vez es solo el resultado de poner un precio demasiado alto a la mano de obra humana? ¿Alguien recordará cuando se podía conseguir un trabajo de chopping wood por $20 la hora? ¡Es que es de locos!
El Problema Real: No el Mínimo, la Escasez ¿Y si el problema no es el salario mínimo, sino la falta de casas? ¿O la falta de regulación que impida que los dueños de negocios se queden con todo? ¿O la falta de un sistema que no obligue a la gente a trabajar tres trabajos para pagar el alquiler? Porque si subimos el mínimo a $30, y el alquiler sigue subiendo, ¿qué hemos ganado? ¿Un aumento en los precios de todo? ¿Un aumento en la desesperación? ¿O simplemente un aumento en la cuenta de la tarjeta de crédito?
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Así que, mientras tanto, ¿qué hacemos? ¿Seguimos discutiendo sobre si $30 es demasiado o no? ¿O empezamos a pensar en soluciones reales? Porque si seguimos así, en unos años, $30 la hora será lo que hoy es $15, y seguirá siendo insuficiente. La única constante es que el dinero pierde valor, y los jefes siempre encontrarán la forma de quedarse con la mayor tajada. ¿O es que acaso pensábamos que iban a cambiar?
