¿Alguna vez han sentido que viven en una simulación diseñada por un guionista de comedia que bebió demasiado café? Porque sí, eso es exactamente lo que es leer las noticias internacionales últimamente. Estamos ahí, intentando decidir si comernos una tostada o un bol de gachas, y de repente, la geopolítica decide ponerse más absurda que un capítulo de los Simpson perdida. No es para asustarse, es para mirar al cielo y preguntarse: “¿En serio estamos haciendo esto otra vez?”
Cuando las amenazas suenan a guion de película de acción de los 80, pero con un presupuesto mucho más bajo y actores que olvidaron sus líneas, uno no puede evitar empezar a teorizar. La gente se lanza a especular sobre el apocalipsis con la misma facilidad con la que discutimos sobre si el aguacate va bien en el toast. Así que, abróchense el cinturón, porque las teorías sobre el “nivel nunca antes visto” de destrucción van desde lo aterrador hasta lo ridículamente hilarante.
La Salsa de la Historia
El arsenal del Dr. Malo Si hablamos de cosas que no se han visto antes, olvidémonos de las bombas convencionales. Todo el mundo sabe que el verdadero poder no está en la fuerza aérea, sino en los tiburones con malditos rayos láser en la cabeza. O, si queremos ser más económicos, esos peces martillo mutantes y de mal humor. Vamos, no puede ser tan difícil conseguir un tiburón y pegarle un puntero láser en la frente; hasta yo podría hacerlo con cinta adhesiva y un poco de determinación.
Perros que disparan abejas Si los tiburones fallan, siempre está la opción biológica. ¿Por qué no enviar perros? Pero no perros normales, sino perros con abejas en la boca que, cuando ladran, disparan abejas al enemigo. Es la defensa perfecta porque es tan estúpida que nadie sabrá cómo reaccionar. Seguro que el Pentágono ya tiene un carpeta secreta con planos para esto en algún archivo polvoriento.
El maestro del ajedrez (o no) Hay gente que insiste en que estamos viendo una partida de ajedrez 4D mientras los demás jugamos a las damas. Por favor, apuesto mi mísero salario semanal a que el tipo en cuestión no sabe ni cómo se mueve el caballo. No es un genio estratégico; es un hombre que escuchó tres frases en su última reunión de seguridad y ahora está en una espiral de pánico y tuits. Ni siquiera se molesta en despedirse con su clásico “gracias por su atención a este asunto”, y eso es cuando sabes que las cosas están serias.
Datiles, leche y resistencia Lo gracioso de todo esto es cuánto subestimamos la capacidad de aguante de la gente que vive en zonas difíciles. Mientras nosotros en occidente nos morimos si el WiFi se va por cinco minutos, hay pueblos enteros que han vivido décadas de austeridad y guerra. Si se corta el suministro, ellos vuelven a cultivar dátiles y beber leche como sus ancestros; nosotros nos quedamos mirando la nevera vacía preguntándonos cómo vamos a sobrevivir sin delivery de comida a domicilio.
El ayuno intermitente como supervivencia Hablando de crisis, quizás toda esta paranoia no es tan mala si ya practicas el ayuno intermitente. Si comes una vez al día, el apocalipsis se siente como un martes cualquiera. El cuerpo se vuelve más eficiente, te suben las hormonas de crecimiento y, bueno, si el colapso de la civilización llega, tú ya estás entrenado. Es básicamente hacer prepping con dieta.
La diplomacia por Twitter Nada dice “liderazgo mundial” como amenazar a un país a través de redes sociales para que quite armas de las que nadie tiene pruebas de que existen. Es la peor línea temporal posible, la que sacas de una baraja de cartas trucadas. Es como si yo le mandara un WhatsApp a mi vecino amenazándolo con llamar a la policía porque sospecho que está ocultando un dragón en su garaje.
El Cierre
Al final del día, lo único que podemos hacer es reír para no llorar, mantener el estómago vacío por si acaso y agradecer que, al menos por ahora, los láseres en los tiburones siguen siendo cosa de películas.
