La semana pasada, cuando el presidente Trump tuiteó sobre cómo “no necesitamos” a Gran Bretaña en el Strait de Hormuz, mi café se enfrió en la taza. ¿Realmente alguien en el planeta pensaba que las relaciones internacionales funcionan como una partida de Call of Duty? ¿Donde te puedes sacar de la partida cuando las cosas se ponen feas?
El escenario es tan clásico como un mal chiste de político: pides ayuda militar a tus “grandes aliados” y cuando no llegan lo suficientemente rápido, les das un codazo y dices “mejor así”. Es como si te subieras a una montaña rusa, empezara a descender y luego gritaras al operario: “¡No necesito que me sujete el cinturón, gracias!”.
Pero aquí viene lo bueno: el Strait de Hormuz no está en peligro por casualidad. Es como si alguien dejara caer un vaso de agua en el suelo y luego se sorprendiera por el desastre. ¿Alguien realmente necesita un mapa para saber que este estrecho es el cuello de botella del 20% del petróleo mundial? Es la definición de “obvio”.
¿Acaso Los Aliados Son Una Opción De Menú Del Menú De Ayuda?
Cuando Trump dice “no necesitamos a nadie”, suena a alguien que se subió a un Tesla, le dio a “Autopilot” y ahora está sorprendido de que el coche siga avanzando sin él. Los aliados no son una opción en un menú de videojuego; son países con sus propios intereses, sus propias flotas de portaaviones y, lo más importante, sus propios votos en casa.
Recuerdo una vez cuando intenté hacer una pizza congelada siguiendo las instrucciones al pie de la letra. El resultado fue… interesante. Pero al menos yo no estaba a cargo de la seguridad energética global. ¿Alguien realmente pensó que Francia, Gran Bretaña o Alemania iban a decir “¡Claro! ¡Vamos a enviar nuestros portaaviones!” sin una estrategia clara? Es como esperar que alguien venga a limpiar tu cocina después de una fiesta de pijamas con中学生.
El Juego De Las Apariencias Que Nadie Entiende
Aquí viene la parte que me deja sin palabras: todo esto no es caos. Es un acto de teatro político. Trump no necesita que vengan; necesita que no vengan para poder decir “¡Vean! Mis críticos decían que no servían para nada”. Es como cuando intentas convencer a tu hermano menor de que no necesita tus consejos sobre mujeres, solo para poder decir “¡Te dije que no me escuchaste!” cuando algo sale mal.
Es la misma dinámica que usa con su base: primero crea un problema (o lo magnifica), luego ofrece la “solución” (él mismo), y finalmente critica a cualquiera que no lo apoye. Es el equivalente político de esas estafas de phishing que te dicen que has ganado un millón de dólares, pero primero necesitas pagar una tarifa de procesamiento. Solo que en este caso, la tarifa es la confianza en las instituciones internacionales.
¿O Es Solo Caos Puro Y Duro?
Pero quizás estoy siendo demasiado optimista. Quizás no hay estrategia. Quizás es solo Trump viendo un mapa y pensando “¡Ah! ¡Ese estrecho parece estrecho!”. Es como cuando intentas arreglar tu propio coche porque “solo hay unos cuantos tornillos”, y luego descubres que has roto algo que ni siquiera sabías que existía.
La verdad es que no sabemos. Y esa es la parte más divertida. Podemos especular hasta el cansancio, pero al final, estamos todos mirando al mismo espectáculo: un presidente que actúa como si el mundo fuera un juego de rol en línea, donde puedes simplemente dejar de jugar cuando las cosas se ponen feas.
¿Y Qué Importa A Los Demás?
Aquí viene la parte que nadie quiere hablar: el Strait de Hormuz no es solo un problema para Estados Unidos. Es un problema para todos. Cuando el precio del petróleo sube, no solo afecta a los conductores estadounidenses; afecta a los agricultores de Argentina, a los fabricantes de Alemania y a los programadores de India. Es como si alguien dejara de pagar el agua en su edificio y luego se sorprendiera de que todo el mundo tiene problemas de saneamiento.
Pero mientras los líderes de otros países se sientan en reuniones de emergencia, Trump está en Twitter diciendo “¡No necesitamos a nadie!”. Es como si alguien dejara caer un vaso de agua en el suelo y luego se sorprendiera por el desastre. ¿Alguien realmente necesita un mapa para saber que este estrecho es el cuello de botella del 20% del petróleo mundial? Es la definición de “obvio”.
El Verano Que No Queríamos Tener
Al final, todo esto se reduce a una simple verdad: estamos viviendo el verano que nadie quería. Es como cuando intentas organizar una barbacoa y termina lloviendo. Podrías haber planeado mejor, podrías haber esperado a que el tiempo fuera más favorable, pero en lugar de eso, estás allí con una parrilla fría y un grupo de personas que intentan mantener la moral.
Lo que estamos viendo no es solo un presidente jugando con fuego. Es un presidente jugando con fuego en medio de una fiesta de barbacoa internacional. Y mientras todos intentan decidir si deben apagar las llamas o simplemente mover las sillas, él está en el centro, diciendo “¡No necesitamos a nadie!”.
Es una situación tan absurda que casi podría ser cómica si no fuera porque los precios de la gasolina son reales. Y mientras tanto, estamos todos esperando el momento en que alguien diga “bueno, ¿alguien tiene un extintor?”. Porque si hay una cosa que esta situación ha demostrado, es que el presidente no tiene uno.
